El acuífero de Jáchal es más limitado y necesita control urgente

El acuífero de Jáchal es más limitado y necesita control urgente

Por Alejandro Pellegrinuzzi (Diario Huarpe)

La investigación modifica el conocimiento disponible sobre el principal reservorio de agua potable de Jáchal y pone en cuestión los supuestos con los que se venía evaluando su sustentabilidad.

Una reciente investigación de un geólogo de la UNSJ modificó el modelo conocido del principal reservorio de agua potable de Jáchal y reclama monitorear su sustentabilidad.

Un nuevo estudio hidrogeológico acaba de modificar el conocimiento disponible sobre el acuífero de Pampa del Chañar, el principal reservorio subterráneo que abastece de agua potable a la población de Jáchal. La investigación detectó que el sistema tiene una extensión menor hacia el norte de la que había establecido el modelo utilizado durante casi dos décadas y registró un descenso promedio de unos 10 metros en los niveles estáticos del agua subterránea.

El trabajo fue realizado por el geólogo y docente de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) Gerardo Cabrera, integrante del Gabinete de Hidrogeología, y presentado en el XIII Congreso Argentino de Hidrogeología, realizado en Mar del Plata.

La investigación, denominada “Actualización hidrogeológica de la cuenca subterránea de Pampa del Chañar, departamento Jáchal, San Juan”, reinterpreta el modelo elaborado en 2007 por el Centro Regional de Aguas Subterráneas (INA-CRAS) e incorpora nuevos sondeos eléctricos verticales (SEV).

Gerardo Cabrera en el XIII Congreso Argentino de Hidrogeología, realizado en Mar del Plata.

El resultado no permite afirmar que el acuífero esté agotado ni establecer cuánto se redujeron sus reservas. Pero sí modifica elementos fundamentales para conocer su comportamiento y plantea una pregunta que adquiere especial relevancia frente al debate por nuevas actividades en la zona: ¿Cuánta agua puede extraerse de manera sustentable de un sistema cuya extensión, niveles y condiciones de recarga necesitan ser actualizados?

 

El acuífero conocido hasta ahora era más grande

Uno de los principales hallazgos del trabajo de Cabrera es la revisión de la geometría del acuífero.

El modelo hidrogeológico elaborado en 2007 había establecido una determinada extensión hacia el norte. Sin embargo, la reinterpretación de los sondeos eléctricos y la incorporación de dos nuevos puntos permitieron determinar que el agua subterránea no alcanza el extremo norte considerado por el modelo anterior.

La modificación es importante porque la extensión y geometría de un acuífero son variables fundamentales para estimar su volumen, su dinámica y su capacidad de almacenamiento.

“El dato es relevante porque obliga a revisar el conocimiento disponible sobre el volumen y el comportamiento del sistema”, explicó Cabrera a DIARIO HUARPE.

El investigador aclara que esta actualización no permite calcular automáticamente cuánto menor es el volumen total de agua almacenada. Tampoco significa, por sí sola, que las reservas se hayan reducido en una determinada proporción. Lo que sí cambia es la base física sobre la cual se venía interpretando el comportamiento del sistema. Y ese cambio adquiere mayor importancia cuando se lo relaciona con otro de los resultados obtenidos por la investigación.

Modelo hidrogeológico antecedente INA-CRAS 2007 Y Modelo actualizado con las limitaciones en el sector norte y la unidad hidrogeológica más resistiva al sur.

 

Diez metros menos de nivel estático

Los nuevos datos también muestran un descenso promedio de aproximadamente 10 metros en los niveles estáticos del agua subterránea respecto del modelo anterior.

El nivel estático es una variable fundamental para conocer el estado de un acuífero y su evolución en el tiempo. Por eso, el descenso registrado constituye uno de los datos que, según Cabrera, requieren especial atención.

“Esto también es preocupante porque todo indica que se está sacando más agua de la que posibilita la recarga”, sostuvo el investigador.

La afirmación debe ser leída junto con otra limitación que surge del propio estudio: la información disponible sobre la recarga del acuífero tampoco representa necesariamente las condiciones actuales.

Una recarga calculada con datos de hace décadas

El modelo anterior estimó una recarga media anual de 13,89 hectómetros cúbicos para el período de menores precipitaciones y de 18,46 hectómetros cúbicos para el período de mayores precipitaciones. Pero esos cálculos se apoyaron principalmente en registros pluviométricos correspondientes al período 1968-1985. Además, varias de las estaciones meteorológicas utilizadas entonces dejaron de funcionar.

A- Mapa de ubicación de las cuencas de Pampa de Chañar, Valle de Huaco y Jáchal y la hidrografía principal de la zona de estudio. B- Ubicación de las estaciones meteorológicas y las subcuencas analizadas.

La actualización realizada por Cabrera incorpora un dato que vuelve relevante esa limitación: los registros actuales disponibles de la estación San José de Jáchal muestran precipitaciones inferiores incluso a las del período histórico considerado seco. Por lo tanto, la cantidad de agua que actualmente ingresa al acuífero podría ser menor que la estimada a partir de aquellos registros históricos.

“Afirmar que el acuífero recibe actualmente 13,89 hectómetros cúbicos de agua por año constituye una aproximación basada en condiciones históricas. La situación actual podría ser menos favorable”, alertó Cabrera.

La diferencia no es menor. Si la recarga efectiva disminuyó y, al mismo tiempo, los niveles estáticos muestran un descenso, resulta necesario actualizar la relación entre el agua que ingresa al sistema y la que se extrae. Por eso, el investigador considera prioritario recuperar la red de estaciones meteorológicas en las zonas serranas y establecer un monitoreo permanente.

 

El Canal del Norte también cambió el sistema

La investigación incorpora además otro elemento que permite comprender cómo se transformó el funcionamiento natural de Pampa del Chañar.

El acuífero es de origen pluvial, mientras que la cuenca del río Jáchal tiene un régimen predominantemente nival. Según Cabrera, ambos sistemas estaban separados superficialmente por una divisoria de aguas y, parcialmente, por un alto estructural subterráneo. Sin embargo, esa condición natural fue modificada por la intervención humana.

“Pampa del Chañar, que es un acuífero de origen pluvial, y la cuenca del río Jáchal, un río de origen nival que contiene elevadas concentraciones de boro y arsénico y conductividades eléctricas superiores a 3.000 μS/cm, están separadas superficialmente por una divisoria de aguas y, parcialmente, por un alto estructural subterráneo. Pero, lamentablemente, esa condición natural fue modificada por el trasvase de agua del río Jáchal mediante el Canal del Norte”, explicó.

La actualización hidrogeológica identificó en el sector sur una unidad de baja resistividad que Cabrera vincula con la influencia del agua proveniente del río Jáchal. El investigador aclara que esto no significa que el estudio haya demostrado una contaminación del acuífero.

“El informe no sostiene que ese trasvase constituya por sí mismo una contaminación del acuífero. Lo que demuestra es que la intervención sobre el sistema superficial tiene consecuencias sobre la dinámica hidrogeológica subterránea”, precisó.

A- Mapa de ubicación de la cuenca de Pampa de Chañar en condiciones naturales, donde las aguas superficiales y subterráneas se encuentran separadas por la divisoria de agua. B- Mapa de la situación actual, indicando el trasvase de agua de la cuenca del río Jáchal, por el canal del norte (línea roja).

 

Primero conocer el acuífero, después definir sus límites

Los resultados de la investigación adquieren especial relevancia en el actual contexto de debate por la exploración minera en el norte sanjuanino, entre ellas la correspondiente al proyecto Nuevo Panacán. Pero Cabrera es claro: su investigación no estudia ese proyecto ni determina cuál sería su eventual impacto sobre Pampa del Chañar. El valor de los nuevos datos está en otro lugar. El estudio muestra que algunos de los parámetros utilizados para interpretar el acuífero durante años necesitan ser revisados y actualizados.

La menor extensión identificada hacia el norte, el descenso promedio de los niveles estáticos, la incertidumbre sobre la recarga actual y la modificación de la dinámica natural por el trasvase del río Jáchal conforman un escenario que requiere mayor conocimiento y seguimiento.

Antes de discutir cuánto puede soportar el territorio, entonces, aparece una cuestión previa: conocer con mayor precisión cuánta agua tiene el sistema, cuánto recibe, cuánto se extrae y cómo está cambiando su calidad.

Para Cabrera, esa información debería ser una condición básica para establecer límites de explotación sustentables.

“Como Pampa del Chañar es un reservorio estratégico para el abastecimiento de agua potable de Jáchal, creo que antes de cualquier discusión o debate es necesario y urgente restablecer la red de estaciones meteorológicas en las zonas serranas, realizar un seguimiento sistemático de los niveles freáticos y de los caudales de extracción, establecer límites de explotación sustentables y profundizar el estudio de la interfase hidroquímica con el río Jáchal”, sostuvo.

Y concluyó con una advertencia sobre la importancia estratégica del recurso:

“Si esto no se hace, Jáchal podría perder en el futuro su única fuente de agua potable que tiene disponible”.